Finanzas Internacionales:
Los movimientos de capital entre
países pueden dividirse entre pagos corrientes e inversiones de
capital. Los pagos corrientes se refieren a los pagos entre países
por exportaciones e importaciones, así como al pago de intereses y
dividendos. Durante un año cualquiera, un determinado país tendrá
déficit o superávit en sus transacciones corrientes. Las
inversiones de capital se refieren a la compra-venta de títulos
valores de un país por parte de otro. Estas transacciones también
pueden dar lugar a un déficit o a un superávit. Un déficit neto de
las transacciones corrientes y de las inversiones de capital
refleja el flujo neto de recursos financieros que han salido de un
país; un superávit neto refleja los recursos financieros que han
entrado en el país.
Cada país tiene su propia unidad monetaria, o moneda, en la que
exigirá que se le paguen los superávits netos. Por ejemplo,
Alemania tiene el marco alemán, Bélgica el franco belga y Francia
el franco francés. El valor de una moneda en términos de otra
depende de qué país de los dos tiene un déficit neto frente al
otro. Por ejemplo, si Estados Unidos tiene un déficit neto en sus
relaciones con Francia, el valor del franco francés aumentará en
relación con el dólar. Este valor relativo es el reflejo del tipo
de cambio, que expresa el coste de una unidad de una determinada
moneda en términos de otra. El aumento del valor del franco
francés hace que las exportaciones francesas a Estados Unidos sean
más caras y que las exportaciones de Estados Unidos a Francia sean
más baratas. Por lo tanto, el déficit tendría que equilibrarse
automáticamente. Por ello, el tipo de cambio es muy importante
dado su papel a la hora de reequilibrar los déficit su superávits
entre los distintos países.
Los movimientos de capital han ido cobrando importancia a lo
largo de las décadas de los ochenta y los noventa, a medida que se
liberalizaba el sistema financiero internacional y se suprimían
los controles sobre los tipos de cambio. Por ello, los
especuladores monetarios y los inversores, ayudados por los
adelantos en las telecomunicaciones, pueden moverse ingentes
cantidades de dinero por todo el mundo a una velocidad
vertiginosa. El poder de este sistema financiero internacional se
hizo patente en 1992, cuando las presiones especulativas
organizadas rompieron el Sistema Monetario Europeo (SME) de la
Unión Europea, y de nuevo a principios de 1995, cuando las
finanzas internacionales perdieron la confianza que tenían en
México, provocando el pánico financiero en este país, lo que
obligó a Estados Unidos a concederle un paquete de ayudas
financieras.
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